Comprar un monitor de segunda mano: lo que tienes que revisar antes de que llegue a tu escritorio
Un monitor es uno de los componentes de segunda mano donde más puedes ahorrar con menos riesgo. Los monitores son aparatos robustos que, salvo golpes directos o fallos electrónicos puntuales, duran muchos años sin degradarse. Aun así, hay defectos específicos de los paneles que conviene detectar antes de pagar, porque una vez en casa son difíciles de devolver.
Tipo de panel: la diferencia que más afecta a tu experiencia
El tipo de panel determina cómo se ve la imagen y qué defectos son más probables con el uso:
- IPS: Colores precisos, buenos ángulos de visión. Su defecto más habitual es el IPS glow (un brillo blanquecino en las esquinas con fondo oscuro) y un backlight bleeding moderado. No es un defecto de uso, sino una característica del panel que varía de unidad a unidad. Pide fotos en fondo negro con la habitación a oscuras para verlo.
- VA: Mejor contraste y negros más profundos que IPS, pero con ghosting en movimientos rápidos en algunos modelos. El smearing (rastro borroso en zonas oscuras) es el defecto más frecuente en VA. Si lo usas para gaming, verifica este aspecto específicamente.
- TN: El más antiguo y con peores ángulos de visión, pero el más rápido en tiempo de respuesta. Muy buscado por jugadores que priorizan el tiempo de respuesta sobre la calidad de color. Son los más baratos en segunda mano y los que raramente dan sorpresas.
- OLED: La mejor calidad de imagen disponible, pero con riesgo de burn-in igual que en televisiones. Si el monitor ha tenido muchas horas con elementos estáticos (barras de tareas, HUD de juegos, interfaces fijas), puede tener imagen remanente. Examina el panel en fondo gris uniforme antes de comprar.
Qué revisar antes de cerrar el trato
- Píxeles muertos: Pide que el vendedor muestre la pantalla en fondos de color puro: blanco, negro, rojo, verde y azul. Los píxeles muertos son puntos que no cambian de color. Un pixel muerto en un monitor de 27 pulgadas puede no molestar; varios agrupados o un pixel brillante en fondo negro son defectos reales que debes negociar.
- Backlight bleeding: En monitores LED/LCD, verifica el panel en fondo negro con la habitación a oscuras. Un poco de bleeding en los bordes es normal; mucho bleeding que invade la zona central de imagen es un problema real, especialmente en contenido oscuro o cine.
- Uniformidad del panel: Un monitor con zonas más brillantes o más tenues que otras de forma notable tiene un problema de uniformidad. Se detecta fácilmente en fondo gris medio uniforme.
- Puertos y conectividad: Verifica cuántos puertos tiene (HDMI, DisplayPort, USB-C con señal de vídeo) y que todos funcionan correctamente. Si necesitas conectar varios dispositivos, el número de entradas es un dato práctico importante.
- Soporte y altura ajustable: Comprueba que el soporte original viene incluido y que los ajustes de altura, inclinación y pivote (si los tiene) funcionan sin que el monitor se bambolee ni se quede flojo. Un soporte roto obliga a comprar un brazo articulado aparte.
- Alimentación: Verifica que viene el cable de alimentación y, si el monitor tiene fuente interna, que no hay ruido de bobina (un pitido fino que algunos monitores hacen con la retroiluminación).
Monitores de gaming: los datos técnicos que importan de verdad
Si buscas un monitor gaming de segunda mano, más allá del aspecto visual, los datos que definen la experiencia son la tasa de refresco (Hz), el tiempo de respuesta (ms GTG) y la tecnología de sincronización (G-Sync o FreeSync). Verifica que el monitor soporta la tasa de refresco anunciada con el cable correcto: un monitor 144Hz conectado con HDMI 1.4 solo puede ir a 60Hz. Comprueba también que el modo de sobrescaneo o la configuración en OSD no tiene ajustes extraños que el vendedor haya dejado activos.
Precios orientativos de monitores de segunda mano
Un monitor Full HD de 24-27 pulgadas IPS en buen estado ronda los 60-120€ de segunda mano. Un monitor 2K (1440p) de 27 pulgadas, entre 120-220€. Un monitor 4K de 27 pulgadas, entre 200-350€. Los gaming de 144Hz o más en 1440p, entre 150-280€ dependiendo de la marca y el panel. Los monitores OLED de segunda mano mantienen precios altos: difícilmente bajan de 400€ en los modelos de 27 pulgadas. Cualquier precio muy por debajo de esas referencias merece una revisión detallada del panel antes de comprometerte.